martes 9 de junio de 2009

Berlin Wunderbar



Maravillada, así me quedé. ¿Sería muy raro que el amor de mi vida fuera una ciudad? Quizá es excesivo pero no exagero si digo que me he quedado prendada de esta ciudad. Hasta me he planteado aprender alemán... La gente, el ambiente, la cerveza, las salchichas, los colores, la libertad, la seguridad...
Yo cambio aquel dicho y yo digo que " siempre nos quedará Berlín". Ahí queda. Las sensaciones, una vez más, hay que vivirlas para sentirlas. Vívan, sientan y sorpréndanse.