sábado 12 de julio de 2008

Dortmund - Alemania



















... tres días no dan para mucho, simplemente a veces necesitamos cambiar de aires, encontrarnos con los amigos en sus lugares de origen y que nos enseñen todo lo que ahí hay, ver lo que en su día nos contaron.
A veces sólo una buena compañía es suficiente para que un lugar te parezca maravilloso y así fue allí. Sólo dos amigos, una familia y sus amigos y un agradable paseo por la ciudad fueron suficiente motivo para sentir una paz muy bonita y una tranquilidad reconfortante.
No sé si hay más gente a la que le pase, a mí a veces me apetece respirar un aire diferente, comprobar que hay otras gentes, otras culturas, otras costumbres, visitar antiguos compañeros de experiencias o simplemente escuchar una lengua diferente. Afortunadamente hoy es muy fácil hacerlo y yo intento no perder ningua oportunidad que se me presente.
Aún me queda mucho por recorrer así que seguiré andando para ir haciendo camino, para seguir construyendo mi mundo.
Dortmund: muy personal, muy cotidiana, muy alemana. Me gustó, mucho.