
Cruzas el estrecho y estás en otro país, en otro continente y te sorprende la similitud que aquellas gentes y sus costumbres tienen contigo.
Fueron nuestro pasado y dejaron huella en nosotros: en la lengua, en la cultura, en el espacio. Visitarlos fue un agradable viaje por la niñez, cuando aún había "trancos" en las puertas, cuando aún se sentaba la gente al fresco en la calle y se pintaban las fachadas con cal predominando un azulete intenso.
Una aventura que quiero repetir, la próxima vez al sur.

1 trota-mundos:
Tus, que envia me das!!!!
Siempre conociendo y sumergiendote en nuevas tierras...
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